"El conocimiento es saber que el fuego quema; la sabiduría es no meter la mano." – Anónimo

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¿Por qué hay algunos tipos de cancer que hacen metastasis y otros no?

La complejidad del cáncer y su potencial para propagarse

A día de hoy, el cáncer no se presenta como una única enfermedad con un patrón fijo. Es más bien un conjunto de comportamientos celulares aberrantes que varían según su origen.

Entre todos sus atributos, hay uno que lo convierte en una amenaza singular: la metástasis.

Esta capacidad de colonizar nuevos territorios en el organismo es lo que con frecuencia separa un diagnóstico tratable de una situación de alto riesgo. Curiosamente, no todos los cánceres se comportan igual. Algunos permanecen durante años sin avanzar, mientras que otros parecen programados para expandirse rápidamente. Entender por qué ocurre esa diferencia sigue siendo una tarea pendiente para la medicina.

Comprendiendo la metástasis

Cuando hablamos de metástasis, no hablamos simplemente de un tumor creciendo más. Nos referimos a un cambio de escenario. Las células del tumor primario, en lugar de quedarse en su lugar, comienzan un viaje: invaden el tejido cercano, acceden a los vasos sanguíneos o linfáticos, sobreviven en un entorno hostil lejos de su origen y logran establecerse en otro órgano.

Este proceso no sucede por accidente. Involucra transformaciones genéticas, comunicación con el entorno y mucha adaptabilidad. Es como si una célula aprendiera a convertirse en viajera, capaz de dejar su hogar y sobrevivir a lo desconocido (Massagué, 2017: (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28085221/).

Factores que determinan la diseminación tumoral

Hay varios elementos que influyen en si un tumor se queda en su sitio o si decide desplazarse:

  • El tipo de célula de origen: Algunas células, como las de la piel en el caso del melanoma, ya poseen una cierta movilidad natural. Lo mismo pasa con las del pulmón, acostumbradas a lidiar con agentes tóxicos, lo que las hace más susceptibles a transformaciones malignas.
  • El ambiente que rodea al tumor: No todas las células viven en el mismo entorno. Algunas están rodeadas de tejidos que las frenan. Otras cuentan con la ayuda de células inmunes alteradas que, en vez de combatirlas, colaboran con su expansión (Joyce & Pollard, 2009: ) (https://www.nature.com/articles/nrc2618)
  • Cambios genéticos acumulados: Algunos tumores acumulan tantas mutaciones que sus células adquieren una flexibilidad extrema. Esa inestabilidad, que normalmente sería perjudicial, se convierte en una ventaja para adaptarse y migrar.
  • La cercanía con vías de escape: Si el tumor está junto a un vaso sanguíneo o linfático, las células tienen más oportunidades de entrar en circulación. No es lo mismo crecer en un tejido aislado que en una zona bien irrigada.
  • Las proteínas que produce el tumor: Algunas proteínas ayudan a las células a pegarse en otros tejidos, otras a destruir barreras físicas. Sin ellas, no podrían abrirse camino ni instalarse lejos del tumor original.

Tumores que tienden a expandirse

No todos los cánceres tienen la misma inclinación a moverse. Algunos lo hacen casi desde el principio:

  • Cáncer de pulmón: Es común que, cuando se diagnostica, ya haya alcanzado otras zonas del cuerpo como el cerebro o los huesos. La riqueza de vasos en los pulmones lo facilita.
  • Melanoma: Aunque comienza en la piel, su capacidad para avanzar es notoria. Puede afectar órganos internos incluso si la lesión inicial parece pequeña.
  • Cáncer de mama: En especial ciertos subtipos más agresivos, como el HER2 positivo o el triple negativo, que tienen mayor facilidad para llegar a pulmones y huesos.
  • Cáncer de páncreas: Rápido, silencioso y eficaz en su diseminación. Cuando se detecta, ya suele estar en marcha su proceso de expansión.

Tumores con menor propensión a diseminarse

Otros tipos de cáncer, en cambio, se comportan de manera más contenida:

  • Próstata (en etapas iniciales): Muchos hombres viven décadas con este diagnóstico sin necesidad de tratamiento, porque el tumor no se mueve.
  • Carcinoma basocelular: Es un cáncer cutáneo muy frecuente, pero rara vez abandona el área donde se origina. Su control suele ser local.
  • Gliomas de bajo grado: Aunque afectan el cerebro, no tienden a expandirse fuera del sistema nervioso. Su desafío es más funcional que expansivo.

Características moleculares de los tumores metastásicos

Las células que logran moverse y establecerse en otros órganos suelen tener varias cosas en común:

  • Han activado ciertos genes que permiten a la célula cambiar su forma y moverse.
  • Producen enzimas que debilitan los tejidos por donde pasan.
  • No mueren al desprenderse de su entorno original, lo que no ocurre con la mayoría de células normales.
  • Ajustan su metabolismo para sobrevivir en distintos ambientes, algo así como aprender a respirar otro aire.

Implicaciones médicas y terapéuticas

Saber qué tumores tienden a propagarse y por qué cambia completamente la estrategia de tratamiento y son factores clave para el desarrollo de futuros fármacos/terapias. No se trata solo de eliminar lo visible, sino de anticiparse a lo que podría venir. Las terapias actuales ya buscan bloquear algunos pasos de la metástasis.

Se están desarrollando medicamentos que impiden la adhesión celular o que neutralizan las enzimas invasoras (Valastyan & Weinberg, 2011: (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22000009/).

¿Dormir al cáncer? sí, literalmente.

Un estudio publicado en Nature Cancer en 2022  «A tumor-derived type III collagen-rich ECM niche regulates tumor cell dormancy» (https://bit.ly/4jFmIJB), dejó una idea provocadora sobre la mesa: algunas células tumorales pueden entrar en una especie de «hibernación» si el entorno que las rodea se lo permite. ¿Quién es el responsable principal de este efecto siesta?

El colágeno tipo III

Cuando las células tumorales se diseminan por el cuerpo, no todas se lanzan de inmediato a colonizar nuevos tejidos. Algunas se detienen, como si esperaran instrucciones. Lo sorprendente es que ellas mismas construyen su refugio: una matriz extracelular (ECM) rica en colágeno tipo III. Esa estructura las mantiene en estado durmiente, sin dividirse ni crecer. Es como si el colágeno les dijera: “Tranquilas, no es el momento”.

Pero si ese microambiente se altera, por ejemplo, si se reduce la presencia de colágeno tipo III, las células “despiertan”. La señal llega a través de dos rutas conocidas: DDR1 y STAT1, dos proteínas que actúan como mensajeros moleculares. En ese instante, las células reactivan su capacidad de multiplicarse. Y sí, ahí es donde vuelve el riesgo de metástasis.

Los investigadores compararon muestras de pacientes con carcinoma escamoso de cabeza y cuello. ¿El hallazgo? Los que no tenían ganglios afectados mostraban niveles más altos de colágeno tipo III en sus tumores. Esto sugiere que este tipo de colágeno no solo está presente, sino que parece cumplir una función protectora:(https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35121989/)

¿Y si en vez de matar al cáncer, lo adormecemos?

Aquí viene lo más provocador: ¿y si una estrategia futura en oncología fuera simplemente mantener a las células tumorales dormidas?; No erradicarlas, sino encerrarlas en un entorno que no les permita actuar. Una especie de arresto domiciliario molecular.

Este estudio abre la puerta a terapias que no buscan destruir, sino contener. Una guerra silenciosa, sin balas, pero «con ciencia».

Reflexión final

La metástasis no es solo expansión, es estrategia, oportunismo y, sobre todo, paciencia celular. Células que abandonan su hogar original para esconderse lejos, esperando el momento justo para atacar.

Pero si entendemos qué las adormece, también aprendemos a contenerlas. Conocer el lenguaje del colágeno tipo III, ese código silencioso que les ordena quedarse quietas, podría cambiar por completo el enfoque del tratamiento, el pronostico de cualquier tipo de cáncer metastásico y por qué no, una nueva puerta a la esperanza para todos aquellos pacientes oncológicos diagnosticados de cáncer metastásico.

Dormir al cáncer no suena tan descabellado cuando lo más letal es que despierte.

Soy David Garduño Blanco, farmacéutico especialista en atención dermofarmacéutica del paciente oncológico y experto en inteligencia artificial.

A través de mis redes sociales, bajo el usuario @oncoceutico, comparto contenido educativo y motivacional, buscando crear una comunidad informada y empática en torno al cuidado dermocosmético del paciente oncológico y el mundo de la oncología.

Mi objetivo es seguir aprendiendo y compartiendo conocimientos que contribuyan a humanizar la atención farmacéutica y a mejorar el bienestar de quienes enfrentan el desafío del cáncer.

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